Las Asanas son "posturas" que consiguen fortalecer, flexibilizar, equilibrar y armonizar nuestro cuerpo y que producen un efecto relajante sobre el sistema nervioso y la mente así como el desarrollo y fortalecimiento del poder de decisión y concentración. Se pueden utilizar como fin terapéutico, para activar la circulación sanguínea y mejorar el funcionamiento del sistema endocrino y de los órganos internos. Cada movimiento debe tener una razón de ser. El propósito de estas posturas es mantener la columna y la cabeza derechas para evitar bloqueos energéticos y permitir el libre movimiento de los pranas.
Estabilidad: habilidad en la forma de estar. Construirla buscando su equilibrio y la compensación de fuerzas, de modo que se sustente a sí misma con el mínimo de trabajo muscular y el máximo de eficacia. También el estiramiento y la presión son elementos básicos de una posición, hay que encontrar el centro entre ellos, no llevando la postura más allá del límite de las posibilidades provocando ansiedad o peor aún, dolor.
Relajación: si el punto uno se hizo bien, este otro surge casi espontáneamente; hay que explorar todo el cuerpo y detectar más tensiones que innecesariamente se mantienen; con ayuda de la respiración, aprovechar el momento en que el aire fluye al exterior, para aflojar la fibra muscular, lo que permite la flexibilidad sin tracciones penosas, que provocan un mayor agarrotamiento del músculo.
Inmovilidad: cuando el cuerpo está en equilibrio y al mismo tiempo relajado, surge un estado de agradable y reposada inmovilidad, toda actividad respiratoria, cardiaca, visual y nerviosa se sumerge en el límite de la paralización más absoluta, generando un estado de ingravidez y descanso.
Auto-observación: los puntos anteriores son la preparación para el que nos ocupa, todo es propicio, ahora está todo dispuesto para entrar a la asana.
martes, 16 de octubre de 2007
Asanas
Dhanurasana o postura del arco
En sánscrito, dhanu significa arco. En esta postura el cuerpo se le asemeja. Igual que hay diferentes formas de tensar un arco hay diferentes niveles en la práctica de dhanurasana.Técnica: Tumbados boca abajo, piernas ligeramente separadas, brazos a lo largo del cuerpo y la frente en el suelo; en la posición, relajarse mientras se hacen tres respiraciones. Doblar las rodillas y sujetar ambos tobillos con las manos, por su lado exterior; los dedos de los pies quedan en contacto, las rodillas separadas distancia de caderas.
Inspirando, tensar los músculos de las piernas y arquear la espalda elevando la cabeza (sin forzar la parte posterior del cuello ni la garganta); brazos y manos actúan como las cuerdas de un arco tirante poniendo el cuerpo en tensión; mantener rectos los brazos en la postura final tanto tiempo como sea confortable, respirando torácicamente; espirando, descender despacio relajando progresivamente todo el cuerpo. Realizar la postura tres veces.
Nota: Los hombros deben permanecer hacia atrás y relajados, los omóplatos se aproximan entre sí; no deben descansar sobre el suelo ni costillas ni pelvis, sino tan sólo el abdomen, que es la región que debe sostener el peso del cuerpo; no repetir la asana mientras no se normalice la respiración; evitar subir de golpe y dar tirones.Para los practicantes avanzados, una vez elevado el cuerpo, se juntarán los muslos, las rodillas y los tobillos en la postura, creando una fuerte presión intro-abdominal (poorha-dhanurasana).
Respiración: Respiración lenta y profunda durante toda la práctica. Los practicantes avanzados pueden realizar todo el ejercicio reteniendo la respiración con los pulmones llenos.
Contrapostura: Si después de su ejecución se nota alguna incomodidad en la espalda, realizar la postura del niño o de la pinza.
Contraindicaciones: No deberán practicarla las personas que padezcan hernias, úlceras pépticas, tuberculosis intestinal.
Beneficios: Da un poderoso masaje a los músculos y órganos abdominales y es sumamente útil para las personas que sufren de desórdenes gastrointestinales; proporciona elasticidad a la columna vertebral, a los hombros y las articulaciones de las caderas; es recomendable para tratar algunos tipos de reumatismo; estimula los riñones, el hígado y el páncreas y es muy poderosa para el tratamiento de la diabetes.
La postura produce un suave masaje sobre el corazón, mejorando el proceso respiratorio al tonificar el diafragma; estimula y regula las glándulas endocrinas, en particular el tiroides y la glándula adrenal, lo que induce a la producción de cortisona; ayuda a regular el ciclo menstrual y los problemas cardiacos.
Plano energético: Esta postura permite tomar consciencia de dos importantes bloqueos en la libre circulación del fluido energético en el organismo: las articulaciones de hombros y caderas. Con su práctica se pueden eliminar estas dos obstrucciones, con lo que se originará una abundante fuente de energía en manipura chakra que circulará tanto por el tronco como por los brazos y piernas.





